Mi práctica creativa parte de la convicción de que el diseño no es un mero complemento visual de la educación, sino un agente de mediación cognitiva. A lo largo de mi carrera, he comprobado que la eficacia de un material educativo depende tanto del contenido como de la forma en que se estructura la experiencia de aprendizaje. Esta idea ha guiado mi tránsito del diseño comercial al diseño pedagógico, y de la producción estética a la investigación educativa. Archon, L3C, surge precisamente de esa intersección: un espacio de creación y análisis donde el diseño se convierte en una herramienta de equidad, comprensión y acceso al conocimiento.
Mi trayectoria profesional se ha desarrollado en los campos del diseño gráfico, la publicidad y la comunicación visual, en agencias como DDB Latina , donde me desempeñé como Director de Arte. Durante más de una década lideré proyectos de alcance local e internacional, desarrollando campañas que integraban imagen, narrativa y tecnología. Esas experiencias me enseñaron a pensar estratégicamente, a comunicar visualmente con propósito y a entender que cada decisión de diseño implica una responsabilidad ética. Esa conciencia fue el punto de partida para cuestionar cómo las herramientas del diseño —composición, color, tipografía, ritmo visual— pueden aplicarse a la enseñanza de manera estructurada, científica y sensible.
En el contexto publicitario, el éxito de una campaña depende de captar la atención y transmitir un mensaje de forma eficiente. En el contexto educativo, la meta es aún más compleja: mantener la atención y propiciar el aprendizaje significativo. Esa diferencia transformó mi manera de entender la práctica del diseño. Comencé a concebirlo no como un producto, sino como un proceso cognitivo: una metodología para pensar y enseñar. Esta perspectiva me condujo al ámbito académico, donde descubrí la posibilidad de vincular el diseño con la pedagogía, la accesibilidad y la investigación aplicada.
Mi formación académica refleja ese tránsito interdisciplinario. Poseo un Bachillerato en Fotografía Digital y una Maestría en Diseño Gráfico Digital de Atlantic University, así como una Maestría en Diseño y Producción Creativade la Universidad del Sagrado Corazón. Actualmente curso estudios doctorales en la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, donde investigo cómo el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y la Teoría Cognitiva del Aprendizaje Multimedia (TCAM) pueden integrarse en la creación de materiales didácticos más efectivos para los primeros grados. Esta formación me ha permitido consolidar una práctica híbrida: la del diseñador que observa, investiga y produce con rigor académico y sensibilidad estética.
Las influencias teóricas de mi trabajo se nutren de la historia del diseño y de las corrientes cognitivas del aprendizaje. La Bauhaus, con su síntesis entre arte, función y pedagogía, fue mi primera referencia para entender el diseño como un lenguaje educativo. Luego, los principios de Richard Mayer y David Rose & Anne Meyer aportaron las bases empíricas y normativas que articulan mi propuesta: un diseño educativo universal, accesible y sustentado en evidencia. En conjunto, estas perspectivas me permiten abordar el diseño como fenómeno interdisciplinario: simultáneamente visual, cognitivo, tecnológico y social.
El proceso creativo detrás de Archon se basa en la investigación aplicada. Cada prototipo —desde el cuento ilustrado y narrado hasta la unidad curricular fotográfica— se diseña, se prueba y se evalúa para observar su impacto real en la comprensión y la motivación del estudiantado. Este enfoque parte de una metodología de doble ciclo: crear y validar. No se trata solo de producir materiales bellos o funcionales, sino de entender cómo sus estructuras visuales afectan la carga cognitiva, la atención y la transferencia del conocimiento. En ese sentido, el diseño se convierte en hipótesis y el aula en laboratorio.
El contexto puertorriqueño constituye un eje fundamental de mi gestión creativa. Los datos recientes del Departamento de Educación y de ABRE Puerto Rico reflejan un rezago persistente en las materias de español y matemáticas, particularmente en los primeros grados. Frente a ese panorama, Archon propone el diseño de materiales didácticos universales que atienden la diversidad funcional, lingüística y cognitiva del estudiantado. Mi interés no se limita a producir recursos, sino a generar modelos replicables que orienten a las instituciones hacia una práctica más equitativa y sostenible. Este enfoque se alinea con el principio ético de que la accesibilidad no es una concesión, sino un derecho.
Durante el proceso de desarrollo de los prototipos, he explorado la relación entre arte, ciencia y tecnología. El cuento Pepito y la escuela mágica combina ilustración y narración auditiva para promover la comprensión multisensorial; el Pasaporte lector utiliza gamificación para fomentar la motivación intrínseca y el hábito de lectura; y la Unidad curricular de fotografía integra STEM, arte y diseño para estimular el pensamiento crítico y la observación. Cada pieza traduce una pregunta de investigación en un artefacto tangible: ¿cómo aprende el estudiante cuando el diseño le habla en su propio lenguaje visual?
En términos de tendencias, mi gestión creativa se inserta en un movimiento global hacia el aprendizaje accesible y basado en datos. Las tecnologías emergentes —realidad aumentada, metaverso, inteligencia artificial— amplían las posibilidades, pero también exigen una reflexión ética sobre su uso. En mis proyectos, la tecnología no sustituye al docente ni al diseñador; se convierte en un puente para conectar personas, contextos y saberes. Esa es la filosofía que anima mi práctica: la humanización del aprendizaje digital.
Las preocupaciones que me acompañan giran en torno a la equidad cognitiva y la estética de la accesibilidad. Me interesa que los materiales universales no solo cumplan con estándares técnicos como las WCAG 2.1 AA, sino que también sean visualmente inspiradores, culturalmente pertinentes y emocionalmente significativos. Creo en el poder del diseño para transformar la experiencia educativa sin sacrificar belleza, claridad ni empatía.
En este proceso, Archon no es solo un proyecto, sino una síntesis de mis roles como diseñador, docente e investigador. Representa un laboratorio donde se cruzan la teoría y la práctica, la evidencia y la emoción, el rigor académico y la intuición artística. La gestión creativa que aquí presento busca consolidar un campo emergente en Puerto Rico: el del diseño educativo universal como disciplina aplicada a la investigación y al desarrollo de materiales pedagógicos contextualizados.
Diseñar, en este contexto, es también un acto de responsabilidad social. Cada material creado es una propuesta de futuro, una flecha dirigida hacia un aprendizaje más justo y comprensible. Y si algo he aprendido en este recorrido, es que el verdadero diseño educativo no se mide en píxeles ni en tipografías, sino en la capacidad de tocar la mente y el corazón de quienes aprenden.
